¡Tintos y negros!

Si bien ya te hemos hablado de cómo hacer buenos maridajes entre el chocolate y el vino, hoy queremos hacer hincapié en una combinación muy particular.

Vamos a hablar sólo del vino tinto y las distintas posibilidades de combinarlo con el alimento de los dioses, más teniendo en cuenta que sommeliers y expertos no lo consideraban un maridaje tradicional.

La recomendación habitual de éstos ha sido la de acompañar el chocolate con vinos dulces muy potentes y con grandes concentraciones de azúcar y alcohol, como es el caso de oportos y banyuls. Esto al final deja al chocolate inevitablemente ligado al postre, cuando su acompañamiento por parte de vinos tintos le daría una mayor versatilidad respecto al momento de consumo.

Es por esto que el maridaje de tintos con chocolate negro no sólo es posible, sino que, en algunos casos, hasta resulta altamente recomendable y satisfactorio. Vayamos directamente a algunas sugerencias…

La Cabernet es la uva más versátil. Según los catadores expertos, ni sus pretendidos taninos ásperos ni su supuesta carga vegetal dan la más mínima nota discordante. Al contrario, la combinación de frescura y estructura de este cabernet mediterráneo aporta intensidad y complejidad al maridaje hasta el punto de convertirse en un auténtico postre que puede aportar sabores nuevos al chocolate (herbáceos frescos, anisados y regaliz). La cabernet constituye, sin duda, la apuesta más segura.

El Gran Couva es el chocolate más vinófilo. La sutilidad y suavidad características de este chocolate de Trinidad le permite conseguir más maridajes satisfactorios que otros chocolates. El Palmira venezolano, con un sabor más clásico, fue el segundo, mientras que el Manjari de Madagascar, con su exótica nota afrutada que nos recordaba a la mandarina, consiguió algunos de los mejores maridajes.

Los taninos de la fruta no molestan. La tan temida incompatibilidad entre el amargor del chocolate y los taninos amargosos del vino no llega a producirse como tal. Sí es cierto que, en alguno de los casos, el chocolate se puede imponer sobre el vino o viceversa, pero no hay una percepción agresiva de los taninos del vino.

Los vinos afrutados son una muy buena elección. El chocolate, en general, agradece el aporte de frescura que aporta la fruta y la acidez del vino. Sin embargo, esto no significa que haya que elegir solamente vinos jóvenes. Pero sí evitar los vinos que potencian las largas crianzas y la reducción, sería casi malgastarlo ya que el bouquet de estos grandes clásicos siempre supera el del chocolate.

¿Te animás a hacer tu propio maridaje?




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Un comentario para “¡Tintos y negros!”

  1. leo dice:

    mm que linda combinacion, yo me animo!! :)

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