24 de Diciembre de 2011
Realmente divino
Quetzalcoatl el dios del chocolate
El cacao nos parece un placer divino tanto por su sabor como por su aroma. No en vano, se dice que el chocolate procede de los dioses. En concreto de Quetzalcoatl, el dios del chocolate.

Según cuenta una leyenda, el dios azteca Quetzalcoatl, era un dios bondadoso que regaló a los hombres el árbol del cacao. Y es que una vez finalizada la creación del mundo, observó con tristeza que los hombres carecían de alegría. En aquél tiempo, dioses y humanos vivían en paz, cada uno tenía encomendada su propia tarea que cumplían con aceptación. Sin embargo para Quetzalcoatl, los humanos eran tratados como mascotas y pasaban demasiadas penalidades.

El dios del cacao, haciendo gala de un natiral sentimiento de empatía hacia los mortales, se quiso poner en nuestra piel, decidió despojarse de su dividad, y convertirse en humano.

Así vivió, como humano. Y así, notó en su piel el frío, el hambre y el cansancio.  Experimentó todas las sensaciones que sufren los hombres. Incluso dicen que llegó a enamorarse.

Hay muchas leyendas en torno a este dios-hombre. http://www.angelfire.com/al/quetzalcoatl/quet01.html

Cuenta una de estas leyenda que, cansado, el dios, se sentó a descansar a la sombra de un viejo árbol. Se quedó dormido y tuvo un extraño sueño.

Vió una fila de hormigas muy afanadas en la recogida de unos hermosos granos de maiz. Admirado por la entereza de estos animales, Quetzalcoatl, redujo su tamaño al de las hormigas y las acompañó en la recolecta del maiz. Al despertar, el dios azteca encontró  a su lado, todo el maiz que, junto a las hormigas, estuvo recolectando en su sueño. En su camino siguió hacia Tollan, donde encontró a su hermano, el dios Tezcatlipoca, realizando un sacrificio. Quetzalcoatl condenó esta acción y ambos dioses se enfrentaron. El dios del cacao, conquistó Tollan e hizo de ella la ciudad más próspera. Enseñó a su gente a producir maiz, a repujar el oro,  a teñir el algodón, además de las artes y las ciencias.

 

Pero un día, Tezcatlipoca, quiso vengarse. Se presentó ante él disfrazado de anciano, y le dió a beber un extraño líquido que dijo salía de unas semillas que mimosamente había cultivado durante años. Al beberlo, Quetzalcoalt, perdió la cabeza. Aquél unguento produjo en él extraños influjos, el dios cantó, bailó y cometió un acto por el que se se condenó eternamente, cometió descuidó su castidad y motivó a que el resto de doncellas se lanzasen al frenesí más absoluto.

Arrepentido, decidió marcharse de Tollan, prometiendo volver al cabo de un año para regenerar de nuevo la ciudad. Enfurecido consigo mismo, el dios, lanzó piedras contra un árbol quedando éstas incrustradas en él. Desde entonces sus descendientes esperan junto a este árbol, a que su dios regrese por el mismo camino por el que se marchó, "por donde sale el sol".

El dios bondadoso, regaló a los hombres el árbol del cacao, que daría vigor y poderes beneficiosos a quienes lo consumieran.

Fuentes: Méxicodesconocido.com

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